Francisco Enríquez Muñoz: “Mi verdadera vocación creo que sería la de actor porno, pero resulta que me he dedicado más a esto de la escritura que a la fotografía”

julio 23, 2019 Sultana del Lago Editores 1

Gracias a un libro de poemas de Mario Benedetti, “El amor, las mujeres y la vida”, a mis tiernos 20 años, logré conquistar el corazón y el cuerpo de un par de teiboleras (bailarinas eróticas, desnudistas). Yo a ellas les leía un poema y decía que era mío, de mi puño y letra, y ellas me creían y me invitaban cervezas y me llevaban a un privado y no me cobraban el rato (ni las cervezas) porque decían que me amaban mucho. Incluso, cuando yo no iba a verlas al antro, ellas me llamaban por teléfono y me preguntaban cómo estaba, si todo estaba bien y por qué no había ido a verlas y que me extrañaban. Y cuando yo tenía como 14 años, iba casi diario al súper a manosear un libro sobre sexualidad humana que contenía un montón de fotos de desnudos, coitos y felaciones. Ese libro era muy caro y nunca pude comprármelo, pero durante dos años fui diario al súper, a la sección de libros y revistas, sólo para ver esas imágenes. Lo malo es que un día, ahí en el súper, tuve una poderosa erección que no se me bajaba con nada y tuve que ir al baño a masturbarme. Antes caminé como pato de lado a lado por el súper. Más de una muchacha se dio cuenta.